Cultura Ciudadana – Colecciones El Espectador.

Cultura Ciudadana – Colecciones El Espectador.
Vivir en una ciudad no nos hace ciudadanos ni nos garantiza que sepamos cómo comportarnos y compartir diariamente el mismo espacio con otros millones de habitantes. Es necesario aprender a vivir en la ciudad y aprovechar cada espacio que la urbe nos ofrece. Por esta razón El Espectador decidió apostarle a un tema del que se habla mucho pero se conoce poco: La cultura ciudadana.

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Una visión social que va más allá de respetar una señal de tránsito o ponerse un cinturón para la seguridad en los vehículos. Es también un escenario pedagógico que involucra deberes y derechos, y sobre todo que comprende costumbres cotidianas del ciudadano, cuando está en la calle, en el parque, o en cualquier escenario donde existen normas comunes que todos debemos asumir y respetar.

Ahora que nuestras ciudades se transforman y que ofrecen nuevos sistemas de transporte, que en adelante se conocerá como el sistema integrado de transporte, el espacio público se ha convertido en un bien común, con responsabilidades colectivas, una serie de comportamientos que diariamente responde al reto de cuidar las aceras, proteger los espacios destinados al uso recreacional o viabilizar la libre movilización de los peatones.
En cultura ciudadana, no solo se recopilan las principales normas de tránsito o de policía que nos rigen, sino que, una complementaria ilustración, convierte cada página de este proyecto en una enorme ventana y un gran espejo para la reflexión ciudadana en torno a los dilemas que se hacen necesarios para una convivencia social más adecuada.

Esperamos que este documento sirva de análisis e inspiración para disfrutar más nuestros espacios comunes, y a comprender la evolución de simples habitantes de una urbe a verdaderos ciudadanos que entienden las disposiciones colectivas como una manera expresa de organizarnos entre las multitudes.

La cultura ciudadana no es una moda temporal que se utiliza por un tiempo y se olvida, la esencia principal debe prevalecer así las ciudades se modernicen, se tecnifiquen, pero la convivencia siempre va a ser necesaria, respetando las normas básicas. Este libro del que estamos hablando, fue publicado por El Espectador en el año 2005 en forma de fascículos encuadernables, con un aporte muy valioso a la sociedad, especialmente a los jóvenes que se están formando como ciudadanos. Este libro está disponible para usted.

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